Hay veces, cuando estás instalado en la tranquilidad de tu madurez rutinaria, cuando crees que lo has vivido todo y lo que queda por vivir son sólo meras anécdotas en tu vida, que inesperadamente, sin avisar, un torbellino se adentra en tu refugio. Una tormenta de sensaciones, pasiones y sentimientos entran de pronto en tu vida y te dejan boquiabierto porque no sabes ni quieres defenderte.

Tu vida, en esa etapa, se parece mucho a ese mar en calma de aguas tranquilas y vientos suaves en la que de pronto se desata la furia de la naturaleza sin avisar y la mar que hasta hacía un momento se encontraba en calma chicha, se convierte en un torrente que todo lo arrasa a su paso.

Y en eso estaba yo cuando llegaste; te instalaste en mi vida sin previo aviso y la convertiste en ese torbellino arrasador; me descubriste mundos que creía perdidos, como Atlantis,  y pusiste toda mi vida patas arriba, se reavivaron sentimientos adormecidos y mi corazón se puso a latir de forma alocada, como cuando de adolescentes alguien te miraba y creías que aquello era el fin del mundo.

Por ocurrir cuando ocurre, por inesperado y excitantemente peligroso no te paras siquiera a analizarlo; simplemente te dejas llevar por la tormenta sin saber donde vas a recalar, pero con todo tu ser en tensión, maravillosa tensión, ante tal hermosa e intrigante aventura. Y todo lo que está a tu alrededor tiene su razón de ser porque tu estás en ello, todos tus cercanos te miran, no sé si con pasmo o envidia, porque tu rostro denota a las claras que vives un dulce y excitante momento y eso se trasmite en todo lo que haces, en todo lo que dices, en todo lo que tocas.

Yo no sé cuanto durarán mis días y mis noches; tampoco sé cuanto durará este torbellino que gira dentro de mí; solo sé que te has convertido en la dueña de mis sueños, en la cura de mis heridas, en el objeto de mis sentimientos y poseedora de todos mis secretos y me dejaré llevar entre tus brazos allí donde me lleves. No sé, a ciencia cierta, el final de esta maravillosa tormenta, tal vez me deje exhausto en cualquier cala solitaria donde acabar mis días,  o a tu lado, dormido entre tus brazos y al abrigo de todas las miradas.

Pero ahora me siento vivo y eso es lo que importa, porque vivir sólo vivimos muchas vidas en una sola y yo estoy viviendo ahora en la más maravillosa de las vidas que me pueda tocar vivir y no quiero, ni debo, renunciar a ella porque en ella estás tu. Mientras esto escribo escucho una bella canción, The Power  of Love, en la hermosa voz de Celine Dion y pienso, casi sin entender la letra, que si que es cierto que el amor tiene una poderosa fuerza que todo lo arrasa y todo lo transforma.

Tal vez viva lo suficiente para contarlo o tal vez no, pero lo habré vivido y si es cierto que, como dicen algunas creencias, nos reencarnamos después de la muerte yo, solo por volver a vivir esta dicha, pediré, rogaré que me dejen reencarnarme en lo que soy, en lo que fui, para así poder vivirte otra vez.

 

©Jose (Nuberu)

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

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