La mecedora azul

 

 

 

La verdad es que nunca supe por qué mi mujer había traído  una  mecedora azul, pero, lo más curioso de todo, es que yo era el único que se sentaba en ella. Un día, vino mi nieto y me preguntó: Abuelo, ¿por qué te sientas siempre en esta silla? Como él la llamaba; y qué narices tiene la cosa, no sabía qué contestarle, con diez añitos que tenía y me había puesto en este compromiso. Así que lo cogí en hombros, y en medio del salón, nos quedamos mirándola esperando pacientes alguna respuesta, durante más de una hora, hasta que el sonido de la puerta me avisó de la llegada de mi hijo, que atónito me pregunto qué hacíamos ahí plantados.

Lo cierto es que me daba vergüenza explicarle que no sabía contestarle a una simple pregunta que me había hecho un niño de diez años, pero qué carajo, era la verdad. Pues mira hijo, estamos mirando esta mecedora que trajo tu madre hace años y preguntándonos que tendrá de especial para que se fijara ella y ahora nos tenga a nosotros aquí de pie en medio del salón. Ahora que caigo, esta vieja antigualla de madera acaba de reunir a los tres hombres de la casa, las tres generaciones García.

-Anda hijo, vete a por la botella de Brandy que yo voy a sentarme en el sofá.

Recuerdo que el color azul era el color preferido de tu madre por una muñeca que tenía de pequeña, creo que viene por una historia que le contaba su abuela de pequeña sobre unas gemelas que siempre estaban muy unidas y jugaban con una muñeca azul y un día una de las gemelas sufre un accidente y muere. Entonces la otra niña como tiene muchas pesadillas la abuela le da la muñeca de su gemela para que se sienta protegida durante las noches. Pero claro, eso no son más que historias que cuentan las abuelas a sus nietas para que se duerman o que se yo, la verdad que a veces uno no entiende como se pueden inventar estas cosas, pero bueno, tu madre siempre decía que el azul era su color preferido.

-Por cierto, ¿tú sabes de donde ha venido? Porque yo no tengo ni idea de donde la ha comprado o quién se la ha regalado.

- Claro papá,  estuve en casa de tito Carlos y me contó de donde vino la mecedora. Por lo visto, se la regalo la tía Angelines, la tenía en casa desde hace muchos años y cuando murió se la regaló a mamá, me contestó pausada y lentamente mientras agitaba el vaso de brandy.

 -Pero, ¿me estás diciendo que estaba en casa de la tía desde hace tantos años? No puede ser, ¿cómo es que yo nunca la había visto? Bueno, da igual, el caso es que tu madre nunca me dijo de donde había venido, cuando le preguntaba siempre me decía que eso no importaba. Me hizo prometer que tenía que durar muchos años, imagínate, que ella me decía que tenia que ser tu herencia, así que, igual esta silla ya viene de tus abuelos. Si, si, no pongas esa cara, y llena los vasos que como estemos en lo cierto, esto trae cola muchacho.

Bueno, ya llevamos media botella y la noche se pone interesante, ya sabemos que la mecedora vino de la casa de los tíos pero, no sabemos el tiempo que llevaba allí, aunque si sabemos que tiene que estar aquí, al menos, una generación más. Vale, eso creo que lo puedo arreglar, lo importante sería averiguar cuanto tiempo estuvo en casa de tus tíos ¿verdad? Por la cara que me ha puesto mi hijo, parece que le gusta mas el brandy que la historia de la silla.

-¿Qué te pasa hijo, te aburre esta historia? Con el teléfono en la mano no tarda en darme una contestación corta y directa.

- No, para nada, pero seguro que te lo soluciono en breve. ¡Toma ya!, este es mi hijo, directo y sin contemplaciones. Pues nada, yo me serviré otra copa mientras espero a que termine de hablar por teléfono.

-Ya está, he hablado con el tío Carlos y le he dicho que venga hasta aquí que seguro que nos dará la información que nos falta y así te quedas tranquilo, además, le vendrá bien hablar y tomarse una copa porque hace tiempo que no sale y hoy es un día duro para todos, no sólo para ti papá, recuerda que todos queríamos a mamá y es bueno estar todos juntos. Ya sé que lo de la mecedora es una excusa, pero os vendrá bien hablar del tema porque los dos habéis perdido a las personas que mas habéis querido, así que aprovechar para hablar, beber, llorar y lo que os apetezca libremente.

Media hora mas tarde, un vaso más en el estomago y después de un viaje al baño, fue el tiempo que tardó Carlos en incorporarse a la reunión. Para mi sorpresa venía con una caja de cartón y una botella de brandy. Ambas fueron depositadas en la mesa con suavidad mientras se sentaba en el sofá. La botella de brandy, normal, tenemos que beber y además la nuestra se está acabando, pero, ¿la caja de cartón? Igual ha venido en plan melodramático, ha traído unas fotos y se nos pone aquí a llorar. A ver que nos cuenta.

-Bueno chicos, supongo que ya conocéis la historia de las dos niñas de la muñeca azul ¿verdad?, pues la abuela de tu mujer era una de las protagonistas y aquí en la caja traigo la muñeca que su hermana le regaló. Debe estar siempre al lado de la mecedora porque la muñeca pertenecía a la niña y la mecedora a la abuela que las cuidaba, así que nunca se deben separar. Repito, siempre deben estar juntas, si se separan dejarán de tener el poder de proteger a sus poseedores, ¿esto ha quedado claro?

No tengo claro si es el Brandy o es la historia que me esta contando Carlitos pero siento como las gotas de sudor se han apoderado de todo mi rostro, y al mirar la cara aterrorizada de mi hijo no aguanto ni un segundo más esta farsa y salto del sofá para coger la caja y la muñeca y tirarlas al contenedor de basura que hay en la calle. Abro la puerta y cruzo la calle como alma que lleva el diablo para lanzar la muñeca lo más lejos que puedo, al girarme escucho la voz de mi hijo que me grita que me detenga y casi sin acabar sus palabras un frenazo, un claxon, un grito y mis ojos se cierran al comprobar que mi hijo esta en el suelo atropellado por un camión....

 

©Rafa Paredes

 

 

 

 
 

 

 

 

 

Copyright©2012-2015 GloriaCP.

Todos los derechos reservados. Prohibida cualquier reproducción.

 

 

hit counter joomla