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 Antes de hacerse famoso, el poeta alemán Otto Erich Hartleben (1864-1905) conoció horas de gran estrechez que superaba con ingenio y algo de cara dura. Cuentan que, estando en un bar con unos compañeros tan "pelados" como él, les vio un pintoresco magistrado que presumía de tenerlos como amigos. Se acercó a ellos y no se le ocurrió nada mejor que dejar ante cada contertulio 10 marcos, diciéndoles: "Caballeros, me complace devolverles los 10 marcos que cada uno me prestó el otro día". Todos enmudecieron, salvo Hartleben, que se apresuró a decir: "Perdone, señor magistrado, pero yo le había dejado 20".

En sus fiestas, los beduinos tienen la costumbre de comer camello relleno. He aquí la receta por si os animáis: Pon a hervir huevos y, cuando estén listos, mételos en pescado. Haz el pescado a la plancha y ponlo en un pollo, previamente cocido. Introduce el pollo en un cordero asado y vaciado. Cuando termines, mételo en el camello y...¡listo!

Un día, Bernard Shaw le dijo a Chesterton: "Si yo estuviera tan gordo como tú, me colgaría de una viga". Chesterton lo miró, escuálido cual fideo, y respondió: "Cuando decida colgarme, te usaré como cuerda".

Los arquitectos asirios ya tenían en cuenta las alcantarillas y, en Atenas, se utilizaban unos canales que evacuaban el agua de las casas hacia un arroyo. Pese a ello, la mayoría de grandes ciudades carecieron de canalizaciones subterráneas hasta el siglo XIX.

En el cementerio de Pensylvania hay un epitafio que dice: "Aquí yace el cuerpo de Jonathan Blake. Puso el pie en el acelerador en lugar de en los frenos".

El molinillo de café (1687), primer aparato auxiliar del ama de casa, contribuyó enormemente a que se difundiera el consumo del café, una bebida aún muy exótica a finales del siglo XVII. Se trataba de un artilugio tosco que molía los granos de forma desigual e, incluso dejaba algunos enteros. Algo que pasó a la historia en 1937 con el nacimiento del molinillo eléctrico. Los primeros valían 13 dólares de los de entonces, una auténtica fortuna que, aún así, se gastaron muchos curiosos y amantes del café.

En EEUU está haciendo furor un club llamado SounderCover, que ayuda a "crear" excusas. Por ejemplo, si vas a llegar tarde y dices que estás en un atasco, te facilita sonidos pregrabados con el ruido de un embotellamiento.

En cierta ocasión, Charles Chaplin, más conocido como Charlot, entretenía a los invitados a una fiesta con imitaciones de personajes famosos. Para acabar su actuación, cantó un fragmento de ópera que dejó a todos con la boca abierta por su excelente voz. Anonadado, uno de los caballeros que le había oído le preguntó: "¿Cómo lo has hecho? No sabía que cantaras tan bien, Charles". "¡Oh!, no lo hago -replicó Chaplin-. Sólo estaba imitando a Caruso".

Los pantalones vaqueros originales eran azules porque Levi's Strauss, la primera marca en fabricarlos, descubrió que el tinte índigo (azul) era el que mejor encubría las manchas, algo muy útil para los mineros que los usaban.

Los animales también se drogan. El jaguar, por ejemplo, adora masticar la corteza de la vid tropical, que contiene potentes alucinógenos. Los elefantes africanos se vuelven agresivos tras "emborracharse" con los frutos en fermentación de ciertas palmeras y los lemures se "colocan" con las toxinas que generan los ciempiés para defenderse de los insectos. Al parecer, les produce un éxtasis que les vuelve locos.

 

El vocablo más difícil de traducir del mundo es "ilunga", un término africano que significa "aquel que está dispuesto a perdonar una vez, e, incluso, dos, pero nunca una tercera".

En su juventud, Hitler se ganaba la vida pintando tarjetas con acuarela para venderlas a los turistas.

Fleming escribió en su diario:"Yo no descubrí la penicilina, me topé con ella". Cuentan que, por descuido, dejó durante sus vacaciones unos cultivos de bacterias que, a su vuelta, tenían un extraño moho que impedía crecer a las bacterias. Un descubrimiento que, 75 años después, ha salvado millares de vidas.

Un orgulloso padre de la provincia de China de Henan se llevó un buen disgusto porque el registro civil no le permitió inscribir a su hijo con el nombre de "@". Lo curioso es que no se han negado porque sea un nombre ridículo, sino porque el símbolo carece de grafía china.

En el siglo X, el gran cirujano árabe Abulcassis ya utilizaba tripa de gato para coser tras una operación, aunque no comenzó a emplearse de forma habitual hasta 1920. Treinta años más tarde se inventó el hilo de tergal.

El perro y el gato proceden de un mismo ancestro, los Miácidos, es decir, los primeros carnívoros que vivieron hace 65 millones de años y dieron origen a dos líneas evolutivas: la Feloidea, de la que descienden los gatos, y la Canoidea, que dio origen a los canes. Los perros son más veteranos, ya que sabemos de ellos desde hace 15.000 años. De los gatos, sólo hace 9.000.uno de los 537 miedos patológicos conocidos.

El invento del plumero tiene a sus espaldas un grave conflicto conyugal que comenzó cuando la joven estadounidense Susan Hibbard tuvo la ocurrencia de no tirar las plumas de los pavos que cocinaba y formar con ellas un ramillete con el que quitaba rápidamente el polvo de los muebles. Lo curioso es que quien solicitó la patente del plumero fue su marido, por lo que Susan se separó e inició un duro proceso judicial. Por fin, en 1876, el plumero quedó registrado como idea de Susan.

La errata más cara de la historia la cometió la Casa de la Moneda estadounidense al imprimir unas nuevas monedas. En lugar de la leyenda "In God we trust" (Creemos en Dios), los americanos estuvieron a punto de llevar un texto bastante más material en su calderilla: "In gold we trust" (Creemos en el oro). Una sola letra provocó un error tan mayúsculo que tuvieron que recogerse y destruirse todos los miles de dólares impresos.

Cuando Miguel Ángel pintaba la Capilla Sixtina, acudió a visitarle Pablo III con un miembro de la Curia llamado Biagio de Cesena. El tal Cesena fue muy crítico con la profusión de desnudos y Miguel Ángel decidió vengarse retratándolo entre las llamas del Infierno. Cuando Biagio se quejó al Papa, éste le dijo: "Si te hubiera pintado en el Purgatorio, quizá hubiera podido salvarte, pero estás en el Infierno y allí yo ya no puedo intervenir". 

Mark Twain era un fumador empedernido. Cuentan que un día que sus colegas intentaban convencerle de que dejara el tabaco, les contestó, sin soltar su habano: "¿De qué os quejáis? Dejar de fumar es facilísimo. Yo lo hago muchas veces al día". Y siguió con su cigarro.

 

 

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