Sonreía mientras preparaba su maleta, se acordaba de ella y de su conversación telefónica. Le debía este viaje desde hacía ya un año; pero además, este viaje tenía otro motivo: "rematar" aquel viejo fantasma. Un viejo fantasma de esos que nadie desea en su vida, recuerdos, ni sueños, o mejor dicho, pesadillas.

 Siguiendo el consejo leído en un libro, se había quedado quieta, en silencio, sin que nada la distrajera y escuchó a su corazón. El mensaje que le lanzó fue alto y claro: debía enfrentarse a ello, sería el último y definitivo paso, el punto final a algo que nunca debió haber ocurrido.

 Mientras seguía escuchando, sintió que un gran alivio recorría todo su cuerpo… notó que no quedaba dentro de ella el sentimiento de ridículo, tan agudo, que padeció durante cerca de un año, posterior a la tomadura de pelo y engaño al que la habían sometido.

 Sólo deseaba, y ansiaba, cerrar el tema para siempre y sabía que lo único que podía hacer para conseguirlo era ir allí... donde lo que nunca debió ocurrir empezó, y concluirlo definitivamente, enfrentándose a ese lugar para poder regresar sin ningún recuerdo que le privase del placer que sentiría cada vez que volviese y... quien sabe... quizá hasta podría ser que se quedara en algún momento.

 Necesitaba meter a ese fantasma, y algún que otro recuerdo que aún le quedaba, en su baúl del olvido. La experiencia, desgraciadamente, le había demostrado que la única forma de lograrlo era enfrentarse a ello.

 Ahora sí, ahora estaba mas que dispuesta y preparada para ello. Antes no hubiera sido buena idea, ya que se había sentido tan confundida, tan herida, tan humillada, tan..., que quizá hubiera sido contraproducente. Ahora se sentía fuerte, la había convertido en una persona dura, a la que solo cosas excepcionales conmovían, radical, cortaba por lo sano, y cuya dulzura se había perdido también en el túnel del tiempo. Pero, en definitiva, una persona tranquila que esperaba alcanzar la paz definitiva.

 La experiencia había sido traumática, nunca en su vida se había topado con alguien de tan mala calaña como ese ser que casi consigue terminar de destrozarla.

 La había utilizado para su fines "casi" declarándose, "sin poder pasar un día sin verla", "echándola de menos" (cosas de las que su "débil memoria" se olvidó que había dicho) etc... para, una vez enredada en su tela de araña, dejarla sin más explicaciones que una carta de 4 líneas. Ni siquiera había dado la cara, lo había hablado con ella, no que va, una mísera y repugnante, como su persona, carta; en la cual, resumiendo, le decía que le había estado haciendo un favor con un inmenso esfuerzo por su parte ¡¡¡¡JAAAAAAAAA!!!!. Se callaría por el momento… El verdadero esfuerzo y favor se lo hubiera hecho si la hubiera dejado cuando ella se lo propuso, al principio, cuando no había prácticamente nada entre ellos, al menos por parte de ella. Ahí demostró claramente que no se preocupaba tanto por los demás como presumía, si no que la hizo involucrarse totalmente con él, para luego desaparecer prácticamente sin despedirse. Eso sí, que nadie osara nunca hacerle lo mismo a él, ¡Dios nos librara! habría que escucharle lanzar improperios contra ese tipo de personas. ¡¡Con lo que le gustaba hacerse el mártir y decir que todo el mundo le había dejado caer y hundirse!!. También presumía de ética y conciencia, pero era más que seguro, y lo había más que probado, que desconocía el verdadero significado de esas palabras. Ella descubrió que todo, absolutamente todo, lo que le había dicho y contado no eran más que mentiras, aunque pedía confianza y sinceridad, de las que se ayudaba para conseguir sus fines, y que ella se había tragado como una imbécil.

 Para ser un hombre, hay que demostrarlo también, no basta con vestirse por los pies y tener ahí colgando...

 Ahora lo único que ella esperaba, y deseaba, era no enterarse nunca de que dicho "personajillo" había hecho algún comentario, por mínimo que fuera, sobre su persona a nadie, sobretodo a alguna otra pobre incauta caída en sus redes que estaba segura habría, era su modo de vida y por ello estaba tan segura que ocurriría. Esperaba y deseaba que el "personajillo" hiciera gala de su imaginación y creyera firmemente que ella nunca había existido, que había sido producto de esa imaginación. Y era lo que esperaba porque este mundo es un pañuelo, al final todo se sabe, y lo que menos deseaba era volver a resucitarlo para mostrar ella el tipo de ser que él era, pruebas no le faltaban. Hoy por hoy simplemente le interesaba zanjar el tema, acabarlo, matarlo y quería desaparecer, para él, como si nunca hubiera existido.

 Tras ese viaje, último paso para acabar definitivamente con esa historia, ella lo mataría y enterraría, sin luto ni duelo, siendo el punto final ¡¡¡¡POR FIN!!!! de esa pesadilla que no le deseaba ni a su peor enemigo. Al fin conseguiría verse libre de aquella historia tan absurda y recuperaría su sonrisa, que tanto le reclamaban.

 Para dejar buenos recuerdos en la gente, hay que ser honesto y tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Tarde, pero más vale tarde que nunca, había entendido el por qué se da un determinado trato a determinada gente. SE LO MERECEN. RECIBEN, TARDE O TEMPRANO, LO QUE DAN. NO SE PUEDE HACER LO QUE NO QUEREMOS QUE NOS HAGAN A NOSOTROS.

 CON DIOS y HASTA NUNCA

 Un avión la esperaba para  llevarla a esa última lucha, poner el punto final a la historia y alcanzar la paz que tanto añoraba.

 

Septiembre 2007

©Gloria CP

 

 

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