Aquel lugar era mágico, allí se sentía viva, tranquila, feliz, en paz, como hacía mucho tiempo no conseguía sentirse.

Mientras paseaba por los alrededores de la casa, aspirando aquellos aromas que la hacían sentirse tan bien, recuperó la capacidad de soñar, de ilusionarse, de imaginar. Sueños e ilusiones que jamás compartiría con nadie, se los guardaría en el fondo de su corazón; porque si bien recuperó esa habilidad, había otra cosa que nunca podría recuperar, se la habían arrancado y pisoteado, y era su facultad de confiar en alguien.

Ese aspecto de su persona había quedado roto, destrozado y se había vuelto irrecuperable para siempre.

Sólo una vez en toda su vida había confiado plenamente en una persona, sólo una vez, totalmente y sin reservas, y... fue tratada con el mayor de los desprecios, así como con alguna que otra humillación. Eso es algo que nunca pudo comprender y la destrozó, no lo había merecido y nunca pudo entender el por qué le habían causado ese daño sin sentido alguno.

Ahora ya daba igual, ahora se encontraba allí, en su refugio, en su "castillo" rodeada de "sus murallas" y se sentía maravillosamente bien y feliz. Todo lo demás ya carecía de importancia. Allí se quedaría con todo lo que a ella le importaba, incluidos sus sueños e ilusiones que... quien sabe... quizá... algún día... en algún momento... podrían hacerse realidad.

 

Agosto 2007

©Gloria CP

 

 

 

 

 

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